Tartufo
Tartufo MARIANA: Entonces, pues mi suerte no te conmueve, abandónome a mi desesperación, que en ella encontrará ayuda mi alma. AI cabo, bien conozco el remedio infalible de mis males.
DORINA (Viendo que MARIANA se aleja): ¡Eh, eh, venid acá! Abjuro de mi enojo y veo que es preciso compadeceros.
MARIANA: Sabes, Dorina, que si me exponen a tan cruel martirio me costará la vida.
DORINA: No os torturéis. Se puede hábilmente impedir… Mas ahà llega vuestro enamorado Valerio.