Tartufo
Tartufo DORINA (A MARIANA): ¿Enloquecisteis, para arrebataros así?
MARIANA: ¿No has visto la cosa y cómo me ha tratado?
DORINA: Sandez de ambas partes. Yo soy testigo de que ella quiere conservarse para vos, señor Valerio. Sólo a vos os ama y con mi vida respondo de que sólo anhela ser vuestra esposa.
MARIANA: ¿Por qué me disteis aquel consejo?
VALERIO: ¿Por qué preguntasteis sobre semejante cosa?
DORINA: Ambos estáis locos. Traed las manos, ea.
VALERIO (Dando la mano a DORINA): ¿Para qué quieres mi mano?
DORINA (A MARIANA): Traed la vuestra.
MARIANA (Extendiendo la mano también): ¿De qué sirve todo esto?
DORINA: ¡Por Dios, acercaos! Más os amáis de lo que creéis.
VALERIO: No hagáis las cosas con tanto esfuerzo y al menos mirad a la gente sin rencor. (MARIANA mira a VALERIO y sonríe).
DORINA: ¡Cuán locos, en verdad, son los enamorados!