Tartufo
Tartufo ORGON (A DAMIS): ¡Ingrato!
TARTUFO: Dejadle. Si queréis que os pida su perdón de rodillas…
ORGON: ¿Os mofáis? (A su hijo). ¿Ves su bondad, bribón?
DAMIS: Pero…
ORGON: ¡Silencio!
DAMIS: Yo…
ORGON: Silencio, digo. Bien sé la razón que te lleva a injuriarle. Todos le odiáis y veo desencadenados contra él mujer, hijos y servidores. Desvergonzadamente pónese todo a cuento para hacer salir de mi casa a este hombre devoto; pero cuanto más se haga para expulsarle, más quiero aplicarme a retenerlo. Sí; y para confundir el orgullo de mi familia, voy a apresurar los esponsales de Tartufo con Mariana.
DAMIS: ¿Pensáis obligarla a recibir la mano de este hombre?
ORGON: Sí, menguado; y desde hoy os desafío a todos y os haré comprender que aquí el amo soy yo y ha de obedecérseme. Ea, pícaro: lánzate al instante a sus pies y pídele perdón.
DAMIS: ¿Perdón yo a este bergante, que con sus imposturas…?