Tartufo
Tartufo ORGON: ¡Qué religiosas éstas, que sólo lo son cuando un padre combate sus inclinaciones amorosas! Levantaos; cuanto más os repugne Tartufo, más méritos tendréis. Mortificad vuestros sentidos con ese matrimonio, y no me quebréis la cabeza más.
DORINA: Pero ¿cómo…?
ORGON: Callaos y hablad para vuestro capote. Os prohibo en redondo que digáis una sola palabra.
CLEANTO: Si consentÃs que os ayuden con un consejo…
ORGON: Muy buenos son vuestros consejos, hermano. Bien razonados están y les doy mucho valor, pero dispensad si no hago uso de ellos.
ELMIRA (A su marido.): No puedo creer lo que veo y me admira vuestra ceguera. Muy obstinado hay que estar, muy prevenido en favor de Tartufo, para desmentirnos el hecho de este mismo dÃa.
ORGON (Irónico.): Soy vuestro servidor y me atengo a lo que veo. Conozco vuestras blanduras con el bellaco de mi hijo, y sé que por ellas no habéis querido desmentir la mala partida que intentó jugar a ese pobre hombre. Estabais muy tranquila para que se os creyera; de ser verdad, hubieseis parecido conmovida.