El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla que a Aminta el alma le di,
y he gozado…
BATRICIO:
¿Su honor?
JUAN:
SÃ.
BATRICIO:
Manifiesto y claro indicio
de lo que he llegado a ver;
que si bien no le quisiera,
nunca a su casa viniera;
al fin, al fin es mujer.
JUAN:
Al fin, Aminta celosa,
o quizá desesperada
de verse de mà olvidada,
y de ajeno dueño esposa,
esta carta me escribió
enviándome a llamar,
y yo prometà gozar
lo que el alma prometió.
Esto pasa de esta suerte,
dad a vuestra vida un medio,
que le daré sin remedio,
a quien lo impida la muerte.
BATRICIO:
Si tú en mi elección lo pones,