El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla y en tus orejas pondrás
transparentes perlas finas.
AMINTA:
A tu voluntad, esposo,
la mÃa desde hoy se inclina.
Tuya soy.
JUAN:
(¡Qué mal conoces
al burlador de Sevilla!)
(Vanse don JUAN y AMINTA. Salen ISABELA y FABIO, de camino)
ISABELA:
Que me robase el sueño
la prenda que estimaba, y más querÃa…
¡Oh, riguroso empeño
de la verdad! ¡Oh, máscara del dÃa!
¡Noche al fin tenebrosa,
antÃpoda del sol, del sueño esposa!
FABIO:
¿De qué sirve, Isabela,
la tristeza en el alma y en los ojos,
si amor todo es cautela
y en campos de desdenes causa enojos,
y el que se rÃe agora,
en breve espacio desventuras llora?
El mar está alterado,
y en grave temporal, riesgo se corre;