El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla si no la cumples.
JUAN:
Si acaso
la palabra y la fe mía
te faltare, ruego a Dios
que a traición y a alevosía,
me dé muerte un hombre muerto.
(Ap. Que vivo, Dios no permita).
AMINTA:
Pues con ese juramento
soy tu esposa.
JUAN:
Al alma mía
entre los brazos te ofrezco.
AMINTA:
Tuya es el alma y la vida.
JUAN:
¡Ay, Aminta de mis ojos!,
mañana sobre virillas
de tersa plata, estrelladas
con clavos de oro de Tíbar,
pondrás los hermosos pies,
y en prisión de gargantillas
la alabastrina garganta,
y los dedos en sortijas
en cuyo engaste parezcan
estrellas las amatistas;