El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla está. ¿Si estará ya muerto?
Del mar fue este desconcierto,
y mÃo este desvarÃo.
¡Mal haya aquél que primero
pinos en el mar sembró
y el que sus rumbos midió
con quebradizo madero!
¡Maldito sea el vil sastre
que cosió el mar que dibuja
con astronómica aguja,
causando tanto desastre!
¡Maldito sea Jasón,
y Tifis maldito sea!
Muerto está. No hay quien lo crea.
¡MÃsero Catalinón!
¿Qué he de hacer?
TISBEA:
Hombre, ¿qué tienes?
CATALINÓN:
En desventura iguales,
pescadora, muchos males,
y falta de muchos bienes.
Veo, por librarme a mÃ,
sin vida a mi señor. Mira
si es verdad.
TISBEA:
No, que aun respira.