El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla Ya vienen todos aquÃ.
TISBEA:
Y ya está tu fuego vivo.
JUAN:
Con tu presencia recibo
el aliento que perdÃ.
CORIDÓN:
¿Qué nos mandas?
TISBEA:
Coridón,
Anfriso, amigos…
CORIDÓN:
Todos
buscamos por varios modos
esta dichosa ocasión.
Di qué nos mandas, Tisbea,
que por labios de clavel
no lo habrás mandado a aquél
que idolatrarte desea,
apenas, cuando al momento,
sin reservar llanto, o sierra,
surque el mar, are la tierra,
tale el fuego y pare el viento.
TISBEA:
¡Oh, qué mal me parecÃa
estas lisonjas ayer,
y hoy echo en ellas de ver