El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla Pues, di, ¿qué esperas?
¿O en qué, señora, reparas?
TISBEA:
Reparo en que fue castigo
de amor el que he hallado en ti.
JUAN:
Si vivo, mi bien, en ti,
a cualquier cosa me obligo,
aunque yo sepa perder
en tu servicio la vida,
la diera por bien perdida,
y te prometo de ser
tu esposo
TISBEA:
Soy desigual
a tu ser.
JUAN:
Amor es rey
que iguala con justa ley
la seda con el sayal.
TISBEA:
Casi te quiero creer,
mas sois los hombres traidores.
JUAN:
¿Posible es, mi bien, que ignores
mi amoroso proceder?
Hoy prendes con tus cabellos