El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla el yerro de don Juan, pues que su casa
a la de don Gonzalo llega, y pasa.
REY:
No me parece mal, como no inquiete
al duque la pasión que de Isabela,
con el amor que tuvo, nos promete,
en cuya confusión hoy se desvela.
Pues la ocasión tenemos del copete,
asirla, que es ligera y siempre vuela;
y viene a ser aquéste el mejor medio
que a dos casos como éstos da remedio.
Y ¿adónde esté ese loco?
TENORIO:
Jamás niego
a vuestra alteza cosa que pretenda
saber; y cuando aquí pende el sosiego
de don Juan, y con esto el yerro enmienda,
por quien se acabe el encendido fuego
que él comenzó, es ya justo que lo entienda,
señor. Tu alteza, ya en Sevilla asiste,
y así encubierto está mientras se viste.
REY:
Pues decidle que de ella salga al punto,
que pienso que es travieso, y la pasea,
porque el remedio de esto venga junto.
TENORIO:
A Lebrija se irá.