El Burlador de Sevilla
El Burlador de Sevilla si no es en Sevilla, ¿adónde
se admite? El contento mÃo
es tal que ya me consuela
en mi mal.
(Salen CATALINÓN y don JUAN)
CATALINÓN:
Señor, detente,
que aquà está el duque, inocente
sagitario de Isabela,
aunque mejor le diré
capricornio.
JUAN:
Disimula.
CATALINÓN:
Cuando le vende, le adula.
JUAN:
Como a Nápoles dejé
por envïarme a llamar
con tanta prisa mi rey,
y como su gusto es ley,
no tuve, Octavio, lugar
de despedirme de vos
de ningún modo.
OCTAVIO:
Por eso,
don Juan amigo, os confieso,
que hoy nos juntamos los dos