El condenado por desconfiado
El condenado por desconfiado le ha ofendido, pues es cierto
que desconfía de Dios
el que a su fe no da crédito.
Un sueño la causa ha sido;
el anteponer un sueño
a la fe de Dios, ¿quién duda
que es pecado manifiesto?
Y así me ha dado licencia
el juez más supremo y recto, para que con más engaños le incite agora de nuevo. Sepa resistir valiente
los combates que le ofrezco para luego desconfiar y ser como yo, soberbio. Su mal ha de restaurar de la pregunta que ha hecho a Dios, pues a su pregunta mi nuevo engaño prevengo. De ángel tomaré la forma, y responderé a su intento cosas que le han de costar su condenación, si puedo.
(Déjase ver en figura de ángel.)
PAULO ¡Dios mío!, aquesto os suplico: ¿Salvareme, Dios inmenso? ¿Iré a gozar vuestra gloria? Que me respondáis espero.
DEMONIO Dios, ¡oh Paulo!, te ha escuchado y tus lágrimas ha visto.
PAULO (Aparte.) ¡Qué mal el temor resisto! Ciego en mirarlo he quedado
DEMONIO Me ha mandado que te saque
de esa ciega confusión,
porque esa vana ilusión