El condenado por desconfiado
El condenado por desconfiado OCTAVIO Verdad os han dicho; pero aquesa discreción es el cebo de sus vicios. Con ésa engaña a los necios; con ésa estafa a los lindos. Con una octava o soneto, que con picaresco estilo suele hacer de cuando en cuando, trae a mil hombres perdidos, y por parecer discretos alaban el artificio y el lenguaje y los conceptos.
LISANDRO Notables cosas me han dicho de esta mujer.
OCTAVIO Está bien.
¿No os dijo el que aquesto os dijo
que es de esa mujer la casa
un depósito de vivos,
y que nunca está cerrada
al napolitano rico,
ni al alemán, ni al inglés,
ni al húngaro, armenio o indio,
ni aun al español tampoco, con ser tan aborrecido en Nápoles?
LISANDRO ¿Eso pasa
OCTAVIO La verdad es lo que he dicho, como es verdad que venís de ella enamorado.
LISANDRO Afirmo
que me enamoró su fama.
OCTAVIO Pues más hay.
LISANDRO ¿Sois fiel amigo?
OCTAVIO Que tiene cierto mancebo por galán, que no ha nacido hombre tan mal inclinado en Nápoles.
LISANDRO Será Enrico,