El condenado por desconfiado
El condenado por desconfiado PEDRISCO ¡Vaya Dios conmigo!
PAULO De contento el alma llora. A obedeceros me aplico, mi Dios; nada me desmaya, pues Vos me mandáis que vaya a ver al dichoso Enrico. ¡Gran santo debe de ser! Lleno de contento estoy.
PEDRISCO Y yo, pues contigo voy. No puedo dejar de ver,
(Aparte.) pues que mi bien es tan cierto con tan alta maravilla, el bodegón de Juanilla y la taberna del Tuerto.
(Vanse.)
DEMONIO Bien mi engaño va trazado. Hoy verá el desconfiado de Dios y de su poder el fin que viene a tener, pues él propio lo ha buscado.
(Vase.)
(La acción se traslada a Nápoles)
(Representa la escena el patio o atrio de la casa de CELIA. Salen OCTAVIO Y LISANDRO.)
LISANDRO La fama de esa mujer sólo a verla me ha traÃdo.
OCTAVIO ¿De qué es la fama?
LISANDRO La fama
que de ella, Octavio, he tenido es de que es la más discreta mujer que en aqueste siglo
ha visto el napolitano reino.