El condenado por desconfiado
El condenado por desconfiado PAULO ¡Oh misterio soberano! ¿Quién este Enrico será? Por verle me muero ya. ¡Qué contento estoy, qué ufano! Algún divino varón debe de ser, ¿quién lo duda?
(Sale PEDRISCO.)
PEDRISCO (Aparte.) Siempre la fortuna ayuda al más flaco corazón. Lindamente he manducado; satisfecho quedo ya.
PAULO ¡Pedrisco!
PEDRISCO A esos pies está mi boca.
PAULO A tiempo has llegado.
Los dos habemos de hacer una jornada al momento.
PEDRISCO Brinco y salto de contento. Mas, ¿dónde, Paulo, ha de ser?
PAULO A Nápoles.
PEDRISCO ¿Qué me dice? ¿Y a qué, padre?
PAULO En el camino
sabrá un paso peregrino: ¡Plegue a Dios que sea felice!
PEDRISCO ¿Si seremos conocidos de los amigos de allá?
PAULO Nadie nos conocerá, que vamos desconocidos en el traje y en la edad.
PEDRISCO Diez años ha que faltamos. Seguros pienso que vamos, que es tal la seguridad de este tiempo que en un hora se desconoce el amigo.
PAULO Vamos