El condenado por desconfiado
El condenado por desconfiado ENRICO (Dentro.) Podrasme detener en arrojándole.
CELIA (Dentro.) ¿Adónde vas? ¡Detente!
ENRICO (Dentro.) No hay remedio:
Harta merced te hago, pues te saco de una grande miseria.
ROLDÁN (Dentro.) ¿Qué habéis hecho?
(Salen ENRICO, CELIA, ROLDÁN, ESCALANTE, LIDORA, CHERINOS y GALVÁN. El ermitaño y PEDRISCO se retiran a un lado y observan, los demás personajes ocupan el medio del teatro.)
ENRICO Llegó a pedirme un pobre una limosna; doliome el verle con tan gran miseria, y porque no llegase a avergonzarse a otro desde hoy, cogile en brazos y le arrojé en el mar.
PAULO ¡Delito inmenso!
ENRICO Ya no será más pobre, según pienso.
PEDRISCO ¡Algún diablo limosna te pidiera!
CELIA ¡Siempre has de ser cruel!
ENRICO No me repliques,
que haré contigo y los demás lo mismo.
ESCALANTE Dejemos eso agora, por tu vida. Sentémonos los dos, Enrico amigo.
PAULO (A PEDRISCO.)
A éste han llamado Enrico.
PEDRISCO Será otro.