El condenado por desconfiado
El condenado por desconfiado PAULO ¡Oh vil contrario!
Livianos pensamientos me fatigan. ¡Oh cuerpo flaco! Hermano, escuche.
PEDRISCO Escucho.
PAULO El contrario me tiene con memoria y con pasados gustos... (Échase en el suelo.)
PEDRISCO Pues, ¿qué hace?
PAULO En el suelo me arrojo desta suerte, para que en él me pise; llegue, hermano, píseme muchas veces.
PEDRISCO En buena hora,
que soy muy obediente, padre mío. (Písale.) ¿Písole bien?
PAULO Sí, hermano.
PEDRISCO ¿No le duele?
PAULO Pise y no tenga pena.
PEDRISCO ¿Pena, padre?
¿Por qué razón he yo de tener pena? Piso y repiso, padre de mi vida; mas temo no reviente, padre mío. PAULO Píseme, hermano.
(Dan voces desde dentro, deteniendo a ENRICO.)
ROLDÁN Deteneos, Enrico.
ENRICO (Dentro.) Al mar he de arrojalle, ¡vive el cielo!
PAULO A Enrico oí nombrar.
ENRICO (Dentro.) ¿Gente mendiga ha de haber en el mundo?
CHERINOS ¡Deteneos!