Los ensayos
Los ensayos Hay que acudir a la guerra por deber, y esperar aquella recompensa que no puede faltarle a ninguna acción noble, por oculta que esté, ni siquiera a los pensamientos virtuosos: la satisfacción que una conciencia recta experimenta en su interior por actuar bien. Hay que ser valiente por uno mismo y por la ventaja que comporta tener el ánimo asentado en una posición firme y segura contra los embates de la fortuna:
b | Virtus, repulsae nescia sordidae,
intaminatis fulget honoribus,
nec sumit aut ponit secures
arbitrio popularis aurae.[32]
[La virtud, ignorante de los sórdidos fracasos, brilla con honores inmaculados; ni empuña ni depone el hacha al albur de la opinión popular].