Los ensayos
Los ensayos Porque, en cuanto a esperar que mi nombre la reciba, en primer lugar no poseo un nombre que sea lo bastante mío. De dos que tengo,[49] uno es común a toda mi estirpe, incluso también a otros. Hay una familia en París y en Montpellier que se llama Montaigne; otra, en Bretaña y en Saintonge, de la Montaigne. El cambio de una sola sílaba mezclará nuestros ovillos, de manera que yo participaré en su gloria, y ellos acaso en mi vergüenza; y, además, los míos se llamaron en otro tiempo Eyquem, nombre que todavía corresponde a una conocida familia de Inglaterra.[50] En cuanto a mi otro nombre, pertenece a cualquiera que tenga ganas de tomarlo. Así, quizá honraré a un mozo de cuerda en mi lugar. Y, además, aunque dispusiera de una marca particular para mí, ¿qué puede marcar cuando yo ya no esté? ¿Puede designar y favorecer la inanidad?:
b | nunc leuior cippus non imprimit ossa?
Laudat posteritas: nunc non e manibus illis,
nunc non e tumulo fortunataque fauilla
nascuntur uiolae?[51]
[¿acaso pesa menos la losa encima de los huesos? La posteridad alaba; pero ¿nacerán violetas de estos manes, de esta tumba y de esta ceniza afortunada?].
a | Pero de esto he hablado en otro sitio.[52]