Los ensayos
Los ensayos Pero, para venir a mi caso particular, es muy difícil, me parece, que nadie se estime menos, incluso que nadie me estime menos de lo que yo me estimo. c | Me considero del tipo común, salvo por considerarme así; culpable de los defectos más bajos y plebeyos, pero no inconfesados, no excusados. Y sólo me valoro por saber que sé mi valor. Si en esto hay orgullo, me lo ha infundido superficialmente la traición de mi temperamento, y carece de cuerpo que comparezca a la vista de mi juicio. Me ha rociado, pero no teñido.
a | Porque la verdad es que, en cuanto a actos del espíritu, de la clase que sean, jamás ha surgido de mí nada que me contente; y la aprobación ajena no me satisface. Mi juicio es delicado y difícil, y especialmente con respecto a mí mismo;[15] siento que fluctúo y cedo a causa de la debilidad.[16] Mi vista es bastante clara y ordenada, pero, en la acción, se enturbia. Así lo experimento de la manera más evidente en la poesía. La amo infinitamente; soy bastante entendido en las obras ajenas. Pero me comporto, en verdad, como un niño cuando pretendo hacer algo; no puedo soportarme. Cabe hacer el necio en todo lo demás, pero no en la poesía:
mediocribus esse poetis
non dii, non homines, non concessere columnae.[17]
[a los poetas ni los dioses ni los hombres ni
las columnas les conceden ser mediocres].