Los ensayos
Los ensayos a | Sin embargo, hay que saber aflojar[30] la cuerda a toda clase de tonos; y el más agudo es el que menos veces entra en juego. Hay por lo menos tanta perfección en realzar una cosa vacua como en sostener una grave. A veces uno debe manejar las cosas superficialmente, a veces debe profundizar en ellas. No ignoro que la mayorÃa de los hombres se mantiene en el escalón bajo porque no concibe las cosas sino por la primera corteza; pero también sé que a los mayores maestros, y c | a Jenofonte y a | Platón, les vemos a menudo descender a esta forma baja y popular de decir y tratar las cosas, sosteniéndola con las gracias que nunca les faltan.
Por lo demás, mi lenguaje nada tiene de fácil y fluido;[31] es áspero,[32] con disposiciones libres y desordenadas. Y me gusta asÃ, c l si no por juicio, por inclinación. a | Pero me doy cuenta de que en ocasiones me dejo ir en exceso, y de que, a fuerza de querer evitar el arte y la afectación, recaigo en ellos por otro lado:[33]
breuis esse laboro,
obscurus fio.[34]
[me esfuerzo por ser breve, me vuelvo oscuro].
c | Dice Platón que la extensión o la brevedad no son propiedades que quiten ni den valor al lenguaje.[35]