Los ensayos
Los ensayos a | Ahora bien, mi talla es un poco inferior a la media. Este defecto no sólo es feo sino también inconveniente, sobre todo en quienes desempeñan mandos y cargos, pues se encuentran privados de la autoridad que otorgan la buena presencia y la majestad corporal. c | Cayo Mario no admitía de buena gana a los soldados que no medían seis pies de altura.[47] Al Cortesano le asiste toda la razón cuando pretende que el gentilhombre que forja tenga una talla común antes que cualquier otra, y cuando rechaza en él cualquier extrañeza que lo haga señalar con el dedo.[48] Pero, preferir, en caso de que no se ajuste al término medio, que esté por debajo a que esté por encima de él, yo no lo haría en un militar. Los hombres menudos, dice Aristóteles, pueden ser agraciados, pero no hermosos; y en la grandeza se reconoce la magnanimidad, como en el cuerpo grande y alto la hermosura.[49] a | Los etíopes y los indios, dice, tenían en cuenta la belleza y la altura de las personas para elegir a sus reyes y magistrados.[50] No les faltaba razón, pues ver marchar al frente de un ejército a un jefe de buena y nutrida talla produce respeto en quienes le siguen, y terror en el enemigo:[51]
b | Ipse ínter primos praestanti corpore Turnus
uertitur, arma tenens, et toto uertice supra est.[52]