Los ensayos
Los ensayos [Turno se mantiene entre los primeros, con su cuerpo excelente, blandiendo sus armas y con la cabeza por encima de los demás].
Nuestro divino y celeste gran rey, todas cuyas circunstancias deben señalarse con esmero, religión y reverencia, no rehusó la recomendación corporal, speciosus forma prae filiis hominum[53] [el más hermoso entre los hijos de los hombres]. c | Y Platón, además de templanza y valor, desea la belleza a los guardianes de su república.[54]
a | Es un gran desprecio que se dirijan a ti, en medio de tus servidores, para preguntarte dónde está el señor, y que no te toque sino el resto del sombrerazo que dedican a tu barbero o a tu secretario. Como le ocurrió al pobre Filopemen.[55] Llegado el primero de su grupo a una casa donde le esperaba su anfitriona, que no le conocía y le veía con bastante mal aspecto, le encargó que fuera a ayudar un poco a sus mujeres a buscar agua o a atizar el fuego para servir a Filopemen. Cuando llegaron los gentilhombres de su séquito y le sorprendieron entregado a esta hermosa tarea —pues no había dejado de obedecer la orden recibida—, le preguntaron qué hacía: «Cumplo la condena de mi fealdad», les respondió.