Los ensayos
Los ensayos [los males inciertos son los que nos afligen más].
b | En los acontecimientos me comporto como un hombre; en la preparación, como un niño. Me produce más fiebre el horror a la caÃda que el golpe. El juego no vale la vela. El avaricioso sale peor librado de su pasión que el pobre, y el celoso, peor que el cornudo. Y muchas veces es menos malo perder la viña que litigar por ella. El curso más bajo es el más firme. Es el asiento de la firmeza. En él sólo te necesitas a ti mismo. Se funda en eso, y se apoya todo en sà mismo. ¿No tiene cierto aire filosófico este ejemplo de un gentilhombre al que muchos han conocido? Se casó a una edad muy avanzada, tras haber pasado la juventud como un alegre compañero: gran hablador, gran burlador. Recordando hasta qué extremo el asunto de los cuernos le habÃa dado para hablar y para burlarse de los demás, con el fin de ponerse a cubierto, se casó con una mujer que tomó allà donde todos las encuentran a cambio de dinero, y forjó con ella su alianza: «¡Buenos dÃas, puta!». «¡Buenos dÃas, cornudo!». Y en su casa de nada hablaba más a menudo y más abiertamente a quienes le visitaban que de este asunto. De este modo ponÃa freno a los chismorreos ocultos de los burladores y embotaba la punta del reproche.