Los ensayos
Los ensayos a | En cuanto a la ambición, que está cerca de la presunción, o más bien es hija suya, habría necesitado, para progresar, que la fortuna hubiera venido a buscarme con el puño. Porque esforzarme por una esperanza incierta y someterme a todas las dificultades que acompañan a quienes pretenden granjearse autoridad al inicio de su carrera, yo no habría sabido hacerlo:
b | spem pretio non emo.[72]
[no compro la esperanza a ningún precio].
Me adhiero a lo que veo y a lo que tengo, y apenas me separo del puerto:
Alter remus aquas, alter tibi radat arenas.[73]
[Que uno de tus remos roce el agua, el otro la arena].
Y además rara vez se alcanzan estos progresos sin arriesgar primero lo que se posee; y yo soy del parecer que, si lo que se tiene basta para mantener la condición en la que uno ha nacido y a la cual uno está habituado, es insensato soltar la presa a cambio de la incertidumbre de aumentarla. Aquél a quien la fortuna rehúsa con qué asentarse y establecer una existencia tranquila y reposada, tiene excusa si echa al azar lo que posee, pues en cualquier caso la necesidad lo envía a la búsqueda:
c | Capienda rebus in malis praeceps uia est.[74]