Los ensayos
Los ensayos a | La memoria es un instrumento de extraordinaria utilidad, y sin él el juicio hace a duras penas su trabajo. Carezco de ella por completo. Si quieren proponerme algo, tienen que hacerlo por partes. En efecto, no soy capaz de responder a una declaración que conste de muchos capítulos distintos. No podría aceptar un encargo sin tablillas.[95] Y, cuando he de efectuar una declaración importante, si es de largo aliento, me veo forzado a la vil y miserable necesidad de aprender de memoria, c | palabra a palabra, a | lo que tengo que decir; de lo contrario, no tendría ni manera ni confianza, por miedo a que la memoria me jugara una mala pasada. c | Pero este medio no me resulta menos difícil. Para aprender tres versos, necesito tres horas. Y, además, cuando se trata de una obra propia,[96] la libertad y autoridad de variar el orden, de cambiar una palabra, modificando sin descanso la materia, hace más difícil fijarla en la memoria del autor.[97] a | Ahora bien, cuanto más desconfío de ella, más se turba; me sirve mejor de improviso, y tengo que solicitarla despreocupadamente, porque, si la apremio, se aturde; y, una vez que ha empezado a titubear, cuanto más la escudriño, más se traba y bloquea; me sirve a su hora, no a la mía.