Los ensayos
Los ensayos a | Lo que noto en la memoria, lo noto en muchas otras facultades. Huyo del mandato, de la obligación y la coerción. Lo que hago de manera fácil y natural, si me ordeno a mà mismo hacerlo con un mandato expreso y prescrito, ya no soy capaz de hacerlo. Incluso en el cuerpo, los miembros que poseen alguna libertad y jurisdicción más particular sobre sà mismos, me rehúsan a veces su obediencia, cuando los destino y obligo a cierto momento y hora de servicio necesario. Esta orden previa, forzada y tiránica, los echa atrás; se estancan por temor o por despecho, y se paralizan.[98] b | En cierta ocasión, encontrándome en un lugar donde es una bárbara descortesÃa no aceptar la invitación a beber, aunque me trataban con plena libertad, intenté comportarme como un alegre camarada en honor de las damas que formaban parte del grupo, de acuerdo con los usos del paÃs. Pero fue divertido, porque la advertencia y la preparación de tener que esforzarme más allá de mi costumbre y mi natural obturaron de tal manera mi garganta, que no fui capaz de engullir una sola gota, y me vi privado de beber ni siquiera para la necesidad de mi comida. Me hallaba saciado y sin sed por toda la bebida que mi imaginación habÃa tomado de antemano.