Los ensayos
Los ensayos Nací y me crié en el campo y en medio de la labranza; llevo los negocios y la administración doméstica desde que mis antecesores en la propiedad de los bienes que poseo me cedieron el sitio. Ahora bien, no sé contar ni con fichas ni por medio de la pluma; la mayor parte de nuestras monedas, las desconozco; e ignoro la diferencia entre un grano y otro, en la tierra como en el granero, salvo que sea demasiado evidente, y casi la que hay entre las coles y las lechugas de mi huerto. No entiendo siquiera los nombres de los útiles básicos de la casa, ni los más burdos principios de la agricultura, que los niños saben. b | Menos aún de artes mecánicas, del comercio y el conocimiento de las mercancías, de la variedad y naturaleza de los frutos, vinos y alimentos; ni de adiestrar un pájaro, ni de curar un caballo o un perro. a | Y, puesto que debo consumar mi vergüenza, no hace un mes que me sorprendieron ignorante de que la levadura sirve para hacer el pan, c | y de qué es fermentar el vino. a | Antiguamente, en Atenas, conjeturaron que uno al que vieron disponer y agavillar ingeniosamente una carga de leña tenía aptitud para las matemáticas.[108] En verdad, sacarían de mí una conclusión del todo contraria, pues, por más que me dejen todo lo necesario para la cocina, pasaré hambre.[109]