Los ensayos
Los ensayos a | En suma, para volver a mÃ, la única cosa por la que me estimo un poco es aquella en la cual jamás nadie se consideró falto. Mi recomendación es vulgar, común y popular, pues ¿quién ha pensado nunca estar falto de juicio? SerÃa una proposición que implicarÃa en sà misma contradicción. c | Se trata de una enfermedad que nunca está allà donde se la ve; es muy tenaz y fuerte, pero, en cambio, el primer rayo de la visión del paciente la penetra y disipa, como hace la mirada del sol con una niebla opaca. a | En este asunto, acusarse serÃa excusarse; y condenarse serÃa absolverse. Nunca hubo ganapán ni mujerzuela que no creyera tener suficiente juicio para sus necesidades. No tenemos dificultades para reconocer en los demás la superioridad en valentÃa, en fuerza c | corporal, a | en experiencia, en aptitud, en belleza. Pero la superioridad en el juicio, no la cedemos a nadie. Y las razones que surgen del simple raciocinio natural en otro, nos parece que se debe sólo a no haber mirado por ese lado si no las hemos encontrado nosotros. Percibimos con suma facilidad si la ciencia, el estilo y atributos similares que vemos en obras ajenas superan a los nuestros. Pero, en cuanto a las simples producciones del entendimiento, todo el mundo piensa que tenÃa capacidad para encontrarlas exactamente iguales, y casi no percibe su importancia y dificultad, c | salvo que esté, y a duras penas, a una extrema e incomparable distancia. Y si alguien viera con total claridad la altura de un juicio ajeno, la alcanzarÃa y llevarÃa al propio hasta ella. a | AsÃ, es una suerte de ejercicio del que se debe esperar prestigio y alabanza muy escasos, y un tipo de composición que procura poco renombre.[122]