Los ensayos
Los ensayos a | Conozco a no pocos hombres que poseen diferentes cualidades hermosas: uno, ingenio; otro, valor; otro, destreza, otro conciencia, otro lenguaje, otro esta ciencia, otro aquélla. Pero, gran hombre en general, y con tantos elementos bellos a la vez, a2 | o con uno en tal grado de excelencia, a | que debamos admirarlo o compararlo con aquéllos a los que honramos del pasado, mi fortuna no me ha hecho ver a ninguno. Y el más grande que he conocido en persona, quiero decir en cuanto a cualidades naturales del alma, y el mejor nacido, era Étienne de la Boétie. Era en verdad un alma plena y que mostraba un buen semblante en todos los aspectos;[130] un alma al viejo estilo, y que habrÃa producido grandes acciones de haberlo querido su fortuna, pues habÃa añadido mucho a su rico natural mediante la ciencia y el estudio.[131] Pero no sé cómo ocurre c | —y sin embargo indudablemente ocurre— a | que en quienes hacen profesión de tener mayor capacidad, en quienes se dedican a oficios letrados y a cargos que dependen de los libros, resulta haber más vacuidad y flaqueza de entendimiento que en cualquier otra clase de gente.[132] Puede deberse a que se requiere y espera más de ellos, y a que no pueden excusarse en ellos los errores comunes; o bien a que la opinión de saber les confiere mayor osadÃa para mostrarse y descubrirse en exceso, de tal manera que se pierden y traicionan. AsÃ, el artesano demuestra mucho mejor su necedad cuando tiene entre manos una materia rica, si la acomoda y combina neciamente, y contra las reglas de su obra, que con una materia vil, y nos ofende más el defecto de una estatua de oro que el de una de yeso. Éstos hacen lo mismo cuando exponen cosas que, de suyo y en su lugar, serÃan buenas; se sirven de ellas, en efecto, sin discreción, honrando a su memoria a costa de su entendimiento; honrando a Cicerón, a Galeno, a Ulpiano y a san Jerónimo, para hacer ellos el ridÃculo.[133]