Los ensayos
Los ensayos En cuanto a los diferentes usos de los desmentidos y a las leyes del honor en la materia, y a los cambios que han sufrido, dejo para otra ocasión decir lo que sé;[21] y entretanto me informaré, si puedo, del momento en que se inició esta costumbre de sopesar y medir con tanta exactitud las palabras, y de vincularles nuestro honor. Porque es fácil de advertir que antiguamente, entre romanos y griegos, no existÃa. Y me ha parecido con frecuencia sorprendente y extraño verlos desmentirse e injuriarse sin por ello iniciar una querella. Las leyes de su deber seguÃan otro camino que las nuestras. A César le llaman a veces ladrón y a veces borracho en sus mismas barbas.[22] Vemos la libertad de las invectivas que se lanzan los unos contra los otros —me refiero a los más grandes jefes de guerra de ambas naciones—, en las cuales las palabras se vengan sólo con palabras, y no se desprende de ellas otra consecuencia.[23]