Los ensayos
Los ensayos a | Mentir es un vicio abyecto y que un antiguo describe como muy infame diciendo que es demostrar desprecio a Dios y, al mismo tiempo, temor a los hombres.[18] No es posible representar más plenamente su horror, abyección y desorden. En efecto, ¿qué cosa cabe imaginar más abyecta que ser cobarde ante los hombres y valeroso ante Dios? Dado que nos entendemos por la única vía de la palabra, si alguien la falsea, traiciona la sociedad pública. Es el único instrumento por medio del cual se comunican nuestras intenciones y nuestros pensamientos, es el intérprete del alma. Si nos falla, dejamos de estar unidos, dejamos de conocernos entre nosotros. Si nos engaña, destruye toda nuestra relación y disuelve todos los lazos de nuestra sociedad. b | Ciertas naciones de las nuevas Indias —no es necesario señalar los nombres, ya no existen; en efecto, la desolación de esta conquista se ha extendido hasta la completa abolición de los nombres y del antiguo conocimiento de los lugares, en un ejemplo extraordinario e inaudito— ofrendaban a sus dioses sangre humana, pero sólo aquella que se extraían de la lengua y de las orejas, para expiar el pecado de la mentira, ya fuera oída o pronunciada.[19] a | Aquel alegre camarada griego decía que a los niños se les engaña con las tabas, a los hombres con las palabras.[20]