Los ensayos
Los ensayos CONTRA LA HOLGAZANERÍA
a | El emperador Vespasiano, aquejado por la enfermedad que le llevó a la muerte, no dejaba de querer oír el estado del imperio, e, incluso en la cama, despachaba incesantemente muchos asuntos graves. Y, al reñirle el médico porque con ello dañaba su salud, decía: «Un emperador debe morir de pie».[1] Es ésta una hermosa sentencia, a mi entender, y digna de un gran príncipe. El emperador Adriano la utilizó después con el mismo propósito;[2] y debería recordarse a menudo a los reyes, para hacerles notar que la gran responsabilidad que se les confiere, de mandar a tantos hombres, no es una responsabilidad ociosa, y que nada puede disuadir de manera tan justa al súbdito de esforzarse y arriesgarse, al servicio de su príncipe, como ver mientras tanto que él haraganea en blandas y vanas ocupaciones, ni de atender a su conservación, como ver que se despreocupa por entero de la nuestra.