Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XXII

LAS POSTAS

b | No he sido de los más flojos en este ejercicio, que es apropiado para gente de mi talla, firme y corta; pero renuncio al oficio. Nos somete a una prueba excesiva para que duremos mucho tiempo en él. a | Estaba ahora mismo leyendo que el rey Ciro, para recibir con mayor facilidad noticias de todos los rincones de su imperio, que tenía una grandísima extensión, mandó observar cuánto camino podía hacer un caballo en un día de un tirón, y a esa distancia estableció unos hombres que se encargaban de tener caballos a punto para proveer a quienes se dirigieran hacia él.[1] c | Y dicen algunos que tal velocidad de marcha coincide con la medida del vuelo de las grullas.[2]

a | César asegura que Lucio Vibulio Rufo, apremiado por llevar un aviso a Pompeyo, viajó hacia él día y noche, cambiando de caballos para ir deprisa.[3] Y él mismo, según cuenta Suetonio, hacía cien millas al día en un carro de alquiler.[4] Pero era un correo furibundo, pues allí donde los ríos interrumpían su camino, los atravesaba nadando;[5] c | y jamás se desvió para buscar un puente o un vado. a | Cuando Tiberio Nerón fue a ver a su hermano Druso, que estaba enfermo en Alemania, hizo doscientas millas en veinticuatro horas, con tres carros.[6]


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker