Los ensayos
Los ensayos Nuestra religión no ha tenido fundamento humano más seguro que el desprecio de la vida. No sólo nos incita la reflexión de la razón, pues ¿por qué habrÃamos de temer la pérdida de aquello que, una vez perdido, no puede echarse de menos?;[66] sino también, puesto que nos amenazan tantas formas de muerte, ¿no es peor temerlas todas que soportar una?
c | ¿Qué importa cuándo será si es inevitable? A uno que le decÃa a Sócrates: «Los treinta tiranos te han condenado a muerte», él le respondió: «Y la naturaleza a ellos».[67] ¡Qué necedad afligirnos cuando estamos a punto de librarnos de toda aflicción! Igual que nuestro nacimiento supuso para nosotros el nacimiento de todas las cosas, nuestra muerte conllevará la muerte de todas las cosas.[68] Por eso, tan insensato es llorar porque de aquà a cien años no viviremos, como hacerlo porque cien años atrás no vivÃamos. La muerte es origen de otra vida. También lloramos, también nos costó entrar en ésta, también nos despojamos de nuestro viejo velo al entrar en ella.[69]