Los ensayos
Los ensayos nec fulminantis magna Iouis manus.[63]
[Ni el rostro intimidante del tirano, ni el Austro, jefe turbulento del inquieto Hadria, ni la gran mano del fulminante Júpiter estremecen un espíritu firme].
a | Se vuelve dueña de sus pasiones y concupiscencias, dueña de la indigencia, de la infamia, de la pobreza y de las restantes injurias de la fortuna. Adquiramos esta superioridad si podemos. Aquí radica la verdadera y suprema libertad, que nos vuelve capaces de dar higas a la violencia y a la injusticia, y de burlarnos de las prisiones y de los hierros:[64]
in manicis, et
compedibus, saeuo te sub custode tenebo.
Ipse Deus simul atque uolam, me soluet: opinor,
hoc sentit, moriar. Mors ultima linea rerum est.[65]
[te pondré bajo un carcelero cruel con esposas y grilletes. El mismo Dios me liberará tan pronto como yo lo quiera: me parece que esto suena a moriré. La muerte es el último término de las cosas].