Los ensayos
Los ensayos a | Si debemos estudiar, estudiemos un estudio adecuado a nuestra condición, para que podamos responder como aquel que, preguntado por la utilidad de los estudios en su extrema vejez, dijo: «Para partir mejor y más contento».[17] Éste fue el estudio de Catón el Joven, al sentir su fin cercano, que se enfrentó al discurso de Platón sobre la eternidad del alma.[18] No, así debemos creerlo, porque no estuviese provisto, desde mucho antes, de toda clase de pertrechos para tal partida.[19] En cuanto a seguridad, firmeza de voluntad e instrucción, poseía más que Platón en sus escritos; su ciencia y su valor se hallaban, a este respecto, por encima de la filosofía. No se entregó a esta tarea para ayudar a su muerte; al contrario, sin interrumpir siquiera su sueño ante la importancia de una decisión tal, continuó también sus estudios, sin diferencia y sin cambio, como las demás acciones habituales de su vida.[20] c | La noche en que fue rechazado de la pretura, la pasó jugando; aquella en la cual había de morir, la dedicó a leer. No le importó la pérdida de la vida o del cargo.[21]