Los ensayos
Los ensayos b | He conocido a centenares de mujeres —pues dicen que las cabezas gasconas tienen cierta preeminencia en esto—, a las cuales antes habrÃas hecho morder un hierro candente que renunciar a una opinión que se hubiesen formado encolerizadas. Se exasperan frente a los golpes y la coacción.
Y quien compuso el cuento de la mujer que, debido a cierta corrección con amenazas y palizas, no cesaba de llamar piojoso a su marido, y que, arrojada al agua, alzaba todavÃa, incluso ahogándose, las manos y hacÃa, por encima de la cabeza, el gesto de matar piojos, compuso un cuento cuya clara imagen, en verdad, vemos todos los dÃas en la obstinación de las mujeres.[20] Y la obstinación es hermana de la constancia, al menos en cuanto a vigor y firmeza.