Los ensayos
Los ensayos a | Y quien pregunte a nuestros arqueros sobre las experiencias que han tenido en estas guerras civiles, se encontrará con actos de resistencia, de obstinación y de tozudez, en medio de nuestros siglos miserables, y en esta turba incluso más blanda y afeminada que la egipcia, dignos de ser comparados con los que acabamos de referir de la virtud espartana. Sé que ha habido simples campesinos que se han dejado quemar la planta de los pies, aplastar la punta de los dedos con el gatillo de una pistola, sacar los ojos sangrantes de la cabeza, a fuerza de tener la frente apretada con una cuerda, antes que aceptar siquiera que exigiesen rescate por ellos. He visto a uno, dado por muerto completamente desnudo en un foso, que tenÃa el cuello magullado e hinchado por un ronzal que le colgaba todavÃa, mediante el cual le habÃan arrastrado toda la noche a la cola de un caballo, con el cuerpo horadado por cien lugares a golpes de daga, que le habÃan asestado no para matarle, sino para causarle dolor y miedo. HabÃa resistido todo esto, y hasta el extremo de perder la palabra y el sentido, resuelto, según me dijo, a morir con mil muertes —como en verdad, en cuanto a sufrimiento, habÃa experimentado una completa— antes que prometer nada. Y, sin embargo, era uno de los labradores más ricos de toda la región.[19] ¡A cuántos se ha visto dejarse quemar y asar con perfecta entereza por opiniones tomadas de otros, ignoradas y desconocidas!