Los ensayos
Los ensayos a | Cuenta Marcelino, sobre este asunto del robo, que en su tiempo no se había encontrado todavía ninguna clase de tormento que pudiera forzar a los egipcios sorprendidos en este delito, muy habitual entre ellos, a decir siquiera su nombre.[16] b | Un campesino español, que sufrió tortura a propósito de los cómplices del homicidio del pretor Lucio Pisón, gritaba, en medio de los tormentos, que sus amigos no se movieran y le presenciaran con toda seguridad, y que el dolor no iba a ser capaz de arrancarle ni una palabra de confesión; y el primer día no se obtuvo otra cosa de él. Al día siguiente, cuando le conducían de nuevo al tormento, impulsándose vigorosamente entre las manos de los guardianes, fue a reventarse la cabeza contra un muro y se mató.[17] c | Epícaris había saciado y agotado la crueldad de los esbirros de Nerón, y resistido un día entero su fuego, sus golpes y sus ingenios, sin revelar ni una palabra sobre su conjura. Al día siguiente, conducida al tormento, con los miembros completamente dislocados, pasó un lazo de su vestido por un brazo de su silla, con un nudo corredizo, y, metiendo en él la cabeza, se estranguló mediante el peso de su cuerpo.[18] Dado que tenía valor para morir así, y escapar a los primeros tormentos, ¿no parece haber prestado expresamente su vida a la prueba de resistencia del día anterior para reírse del tirano y para animar a otros a emprender una acción semejante contra él?