Los ensayos
Los ensayos c | ¿Para qué retrocedes si no puedes volver atrás? Has visto a bastantes a quienes morir les ha ido bien:[101] han eludido de ese modo grandes miserias. Pero ¿has visto a alguien a quien le haya ido mal? Es, además, una gran simpleza condenar una cosa que no has experimentado ni por ti mismo ni a través de otro. ¿Por qué te quejas de mí y del destino? ¿Acaso te perjudicamos? ¿Te corresponde a ti gobernarnos, o nos corresponde a nosotros gobernarte?[102] Aunque tu tiempo no esté acabado, tu vida lo está. Un hombre pequeño es un hombre entero igual que uno grande.[103] Ni los hombres ni sus vidas se miden por la longitud. Quirón rehusó la inmortalidad, enterado de sus condiciones por el propio dios del tiempo y de la duración, Saturno, su padre.[104] Imagina verdaderamente hasta qué punto una vida perenne le sería al hombre menos soportable y más penosa que ésta que le he dado. Si no tuvieras la muerte, me maldecirías sin cesar por haberte privado de ella. Le he infundido a propósito un poco de amargura para impedir que, viendo la ventaja de su uso, la abraces con excesiva avidez e indiscreción. Para situarte en esa moderación que te pido, la de no huir de la vida ni rehuir la muerte, he templado la una y la otra entre la dulzura y la acritud. Enseñé a Tales, el primero de vuestros sabios, que vivir o morir era indiferente. Por eso, a uno que le preguntó por qué entonces no moría, le respondió muy sabiamente: «Porque es indiferente».[105] El agua, la tierra, el aire, el fuego y demás elementos de este edificio mío no son más instrumentos de tu vida que instrumentos de tu muerte.[106] ¿Por qué temes tu último día? No contribuye más a tu muerte que cualquiera de los restantes. El último paso no produce el agotamiento: lo pone de manifiesto. Todos los días se dirigen a la muerte; el último la alcanza.[107]