Los ensayos
Los ensayos Una vez su ejército se encontraba un poco asustado por el rumor que corría sobre las grandes fuerzas que el rey Juba conducía contra él. En vez de rebajar la opinión que sus soldados se habían formado, y de disminuir los medios de su enemigo, cuando los reunió para infundirles confianza y ánimo, siguió una vía del todo contraria a la que estamos acostumbrados. Les dijo, en efecto, que no se preocuparan más por averiguar las fuerzas que conducía el enemigo, y que él estaba perfectamente advertido; y entonces les hizo su número muy superior tanto a la verdad como al rumor que corría en su ejército.[7] Siguió el consejo que ofrece Ciro en Jenofonte. Porque el engaño de encontrar a los enemigos más débiles de hecho de lo que se esperaba no es tan perjudicial[8] como el de encontrarlos en verdad muy fuertes tras haberlos juzgados débiles por reputación.[9]
Sobre todo, acostumbraba a sus soldados a obedecer de manera simple, sin dedicarse a examinar o a hablar de los planes de su capitán, que sólo les transmitía en el momento mismo de la ejecución; y se deleitaba, si habían descubierto alguna cosa, en cambiar de inmediato de opinión, para engañarlos; y a menudo, con este fin, tras haber asignado algún sitio para acampar, seguía adelante y alargaba la jornada, en especial si el tiempo era malo y lluvioso.[10]