Los ensayos
Los ensayos exultatque solo, siluas, armenta uirosque
inuoluens secum.[26]
[Como una piedra derribada de la cima de un monte, empujada por el viento, sea que un furioso aguacero la arrastre, o que la vejez con los años carcoma su base, cae al precipicio con gran ímpetu y rebota en el suelo, arrastrando consigo bosques, ganados y hombres].
a | Al hablar del asedio de Avaricum, dice que tenía la costumbre de permanecer noche y día cerca de los obreros que tenía trabajando.[27] En todas las empresas importantes, realizaba siempre él mismo la exploración, y jamás llevó su ejército a ningún lugar que no hubiese reconocido antes. Y si creemos a Suetonio, cuando acometió la empresa de pasar a Inglaterra, fue el primero en sondear el acceso.[28]
Solía decir que prefería la victoria lograda con inteligencia a aquella lograda a la fuerza.[29] Y en la guerra contra Petreyo y Afranio, cuando la fortuna le ofreció una ocasión muy clara para la victoria, la rehusó, dice, esperando vencer a sus enemigos con un poco más de demora, pero menos riesgo.[30] b | Tuvo también allí un gesto extraordinario. El de mandar a toda su hueste que cruzara el río a nado sin necesidad alguna:
rapuitque ruens in praelia miles,
quod fugiens timuisset, iter; mox uda receptis
membra fouent armis, gelidosque a gurgite, cursu
restituunt artus.[31]