Los ensayos
Los ensayos a | Sin embargo, en este juicio tampoco habría que olvidar que Virgilio debe sobre todo a Homero su capacidad, que éste es su guía y maestro, y que un solo trazo de la Ilíada proporcionó cuerpo y materia a la magna y divina Eneida. No es esto lo que tengo en cuenta. Añado otras muchas circunstancias que me hacen admirable al personaje, casi por encima de la condición humana. Y, a decir verdad, me asombro con frecuencia de que alguien que produjo y puso en vigor en el mundo a numerosas deidades con su autoridad, no adquiriera él mismo rango de dios. Siendo ciego, indigente, viviendo antes de que las ciencias fueran redactadas en forma debida y con observaciones seguras, las conoció tanto que todos aquellos que se han dedicado después a establecer Estados, a dirigir guerras y a escribir acerca de religión o de filosofía, c | sea cual fuere su escuela,[4] a | o de artes, se han servido de él como de un perfectísimo maestro en el conocimiento de todas las cosas, y de sus libros como de un semillero de toda suerte de aptitud:
Qui quid sit pulchrum, quid turpe, quid utile, quid non,
plenius ac melius Chrysippo ac Crantore dicit.[5]
[Que con más riqueza y mejor que Crisipo y Crántor nos
dice qué es noble, qué es vergonzoso, qué es útil, qué no lo es].