Los ensayos
Los ensayos Eiulatu, questu, gemitu, fremitibus
resonando multum flebiles uoces refert.[18]
[Que, repitiendo el lamento, la queja, el gemido,
los clamores, devuelve voces muy lastimosas].
En pleno dolor me tanteo, y siempre me he encontrado capaz de decir, de pensar, de responder de manera tan sana como en cualquier otro momento; pero no con la misma constancia, pues el dolor me confunde y distrae. Cuando me toman por el más abatido, y los presentes me evitan, pruebo a menudo mis fuerzas y entablo yo mismo en su lugar conversaciones totalmente alejadas de mi estado. Lo puedo todo con un esfuerzo súbito; pero privémosle de duración. ¡Qué desgracia carecer de la facultad de aquel soñador de Cicerón que soñó que abrazaba a una muchacha y se encontró con que había expulsado su piedra entre las sábanas![19] Mis piedras me quitan todas las ganas de muchachas.
a | En los intervalos de este dolor extremo, c | cuando mis uréteres languidecen sin corroerme, a | recupero de inmediato mi forma ordinaria, pues mi alma no sufre otra alarma que la sensible y corporal —cosa que debo ciertamente al cuidado que he tenido de prepararme por medio de la razón para tales infortunios:
b | laborum
nulla mihi noua nunc facies inopinaque surgit;