Los ensayos
Los ensayos c | Tenemos juboneros y fabricantes de calzones para vestirnos, y nos sirven mucho mejor en la medida que cada cual se dedica solamente a su objeto y a su arte, más restringido y limitado que el de un sastre, que lo abarca todo. Y, para alimentarnos, los grandes, en busca de mayor comodidad, mantienen diferenciados los oficios de potajieres y asadores; un cocinero que se encargue de todo no puede obtener resultados tan exquisitos. De la misma manera, para curarnos, los egipcios rechazaban con razón el oficio general de médico, y dividían la profesión con un operario para cada enfermedad, para cada parte del cuerpo. En efecto, esta parte recibía un trato mucho más adecuado y menos confuso, pues se la miraba sólo a ella en especial.[76] Los nuestros no advierten que atender a todo es no atender a nada, que el orden total de este pequeño mundo les resulta indigerible.[77] Mientras temen atajar el curso de un disentérico para no causarle fiebre, me mataron a un amigo que valía más que todo, y ellos ahí están.[78] Contraponen el peso de sus pronósticos al de los males presentes, y, por no curar el cerebro en detrimento del estómago, dañan el estómago y empeoran el cerebro con esas drogas turbulentas y sediciosas.