Los ensayos
Los ensayos a | Tal desdicha sólo es de temer en las tentativas en que nuestra alma se encuentra desmedidamente tensa por deseo y respeto, y, en especial, cuando las ocasiones se presentan de improviso y con apremio. No hay manera de recobrarse de tal turbación.[22] Sé de alguno a quien incluso le ha servido traer el cuerpo ya medio saciado en otro lugar,[23] c | para adormecer el ardor de este furor; y de alguno que, con la edad, se encuentra menos impotente por el hecho de tener menos potencia.