Los ensayos
Los ensayos Nada le digo al uno que no pueda decirle al otro a su vez, sólo con el acento un poco cambiado; y sólo refiero las cosas indiferentes o conocidas, o que tienen una utilidad general. No hay interés por el cual me permita mentirles. Lo que se ha confiado a mi silencio, lo mantengo con todo escrúpulo en secreto; pero asumo los menos secretos posibles. La custodia del secreto de los príncipes es inoportuna para quien no está no lo necesita para nada. Ofrezco de buena gana este trato: que me confíen pocas cosas, pero que confíen sin temor en aquello que yo les aporto. Siempre he sabido más de lo que he querido. c | Un lenguaje abierto abre otro lenguaje, y lo saca fuera, como hacen el vino y el amor.[23]
b | Filípides respondió sabiamente, a mi juicio, al rey Lisímaco, que le decía: «¿Cuál de mis bienes quieres que comparta contigo?». «El que quieras, con tal de que no sea uno de tus secretos».[24] Veo que todo el mundo se rebela si se le esconde el fondo de los asuntos en los que se le emplea, y si se le ha hurtado alguna segunda intención. Yo, por mi parte, estoy satisfecho de que no me digan sino aquello que pretenden que lleve a cabo, y no deseo que mi conocimiento rebase ni coarte mi palabra. Si debo servir como instrumento de engaño, que al menos sea con mi conciencia a salvo. No quiero ser tenido por un servidor ni tan afecto ni tan leal que me consideren bueno para traicionar a nadie. Quien es infiel a sí mismo, lo es excusablemente a su amo.