Los ensayos
Los ensayos Todo este proceder mÃo es un poco disonante con nuestras formas; no serÃa apropiado para producir grandes efectos, ni para perdurar. En estos tiempos ni siquiera la inocencia podrÃa negociar sin disimulo, ni discutir sin mentira. Además, las ocupaciones públicas no son en absoluto mi campo. Lo que mi profesión requiere en este terreno, lo ofrezco de la forma más privada que puedo. Siendo joven, me sumergieron en ellas hasta las orejas, y con éxito. Pero me aparté muy pronto. Después, he evitado a menudo implicarme; raras veces lo he aceptado, nunca lo he pedido. He dado la espalda a la ambición; pero, si no como los remeros, que avanzan moviéndose hacia atrás,[25] de tal manera, aun asÃ, que debo menos a mi resolución que a mi buena fortuna no haberme embarcado en ellas. Hay, en efecto, vÃas menos contrarias a mi gusto, y más acordes con mi aptitud, por las cuales, si ella me hubiera llamado en alguna ocasión al servicio público, y a mi ascenso hacia el favor del mundo, sé que habrÃa pasado por encima de la razón de mis argumentaciones para seguirla.[26]